…Con mi abuela, salíamos al jardín o a la pradera, cortábamos flores, volvíamos a casa y armábamos juntas los floreros del salón…

Esta nueva colección se gestó en el transcurso de un período de duelos, sucesiones y mudanzas… Durante mucho tiempo, simplemente no hubo lugar para nuevas piezas y necesitaba volver a diseñar. Para esto empecé a dibujar. Algo que siempre hice únicamente por placer.

Busqué entre dibujos anteriores y encontré flores y más flores. Decidí que esta vez serían flores de la Patagonia.

Este lugar forma parte de mi historia familiar desde 1940, de mis veranos, de las caminatas, del perfume a bosque húmedo por la mañana, del chocolate por la noche, de mi abuela y de los floreros que armábamos juntas.

 

Amancay era su favorita y fue la que comenzó este primer capítulo de Patagonia Botánica.

 

A medida que avanzaban los dibujos, empecé a observar cómo crece cada flor, cómo se agrupa y ocupa el espacio, y esas diferencias definieron parte de la forma de las joyas.

La flor Amancay aparece alternada en el paisaje. Esa alternancia se trasladó a las piezas que reúnen varios Amancays.

Viola sacculus: la flor rodea a su planta suculenta formando una especie de corona. De ahí surgieron recorridos circulares y volúmenes más redondeados.

Con la flor Solanum apareció otra investigación: concavidad, convexidad y relieve.

 

Para llevar al metal el gesto, la irregularidad y cierta "suciedad" del trazo hecho a mano, necesitaba otra manera de materializar las piezas: el diseño 3D.

Empecé desde cero. Aprendí a modelar a partir de los dibujos sobre papel, hice las primeras muestras en un laboratorio de Villa La Angostura y después sumé mis propias máquinas al taller. Eso cambió mi manera de trabajar: por primera vez podía tener el prototipo ahí mismo y decidir con las manos sobre algo que hasta entonces existía solo en papel o en pantalla.

Hubo resultados inesperados, diseños que cambiaron, piezas que necesitaron varias versiones. La colección llegó un año después de lo que había imaginado, y ese tiempo también es parte de ella.

Después, las joyas viajaron a Buenos Aires para ser fundidas y volvieron a mi circuito de siempre: limado, soldado, pulido y terminación a mano, pieza por pieza.

 

Patagonia Botánica reúne todo lo que fue apareciendo durante el proceso en esta serie de piezas que ahora, finalmente, puedo compartir.