AN VAN ESSO Atelier de Joyas nace de una relación profunda con el sur, el arte y el movimiento.
Pero también nace de mi propia forma de vivir, que nunca fue del todo fija, y de una búsqueda constante por traer lo sensible a la vida cotidiana.
La Patagonia forma parte de mi historia desde mucho antes de que esta marca existiera.
En los años 40, mi bisabuelo construyó una casa a orillas del lago Nahuel Huapi, en Villa La Angostura. Desde entonces, ese lugar fue un punto de encuentro para varias generaciones de mi familia.
Crecí viniendo al sur todos los veranos, entre silencios largos, naturaleza, viento, agua y paisaje. Ese territorio se volvió identitario: un refugio y una manera de mirar el mundo.
El arte también estuvo siempre presente.
Me crié en una familia atravesada por la pintura, la escultura y la observación de la forma y el movimiento.
Paisajes, aves, vuelos, nubes, materia en transformación.
Esa sensibilidad no aparecía como algo excepcional, sino como parte de lo cotidiano.
De ese cruce —naturaleza, arte y cuerpo— nace AN VAN ESSO AtelierdeJoyas.
Mi formación fue en diseño de indumentaria, impulsada por una fascinación clara: el arte aplicado al cuerpo, al uso diario, a la vida real.
Pero con el tiempo apareció una pregunta práctica y vital: cómo sostener una práctica creativa viviendo entre lugares, lejos de las grandes estructuras productivas.
La joyería surgió ahí.
Como una disciplina posible, portátil, íntima.
Como objetos que podía hacer con mis propias manos, en un taller pequeño y móvil, y llevar de un lugar a otro sin perder sentido.
Desde entonces, pienso las piezas como compañía.
No como adornos aislados, sino como objetos que se integran al cuerpo, que pueden repetirse, mezclarse, heredarse, cargarse de historia.
Creo que no hay una única forma correcta de usar una joya.
Cada persona les imprime su propio gesto, su manera de llevarlas, de combinarlas, de hacerlas parte de su identidad.
Una pieza sola como statement, muchas juntas, con otras, con joyas heredadas, con recuerdos atesorados.
Hay algo profundamente valioso en los objetos que pasan de mano en mano, de generación en generación.
Objetos que guardan afectos, pertenencias, historias que no siempre necesitan ser explicadas.
Que se sienten.
El proceso creativo ocupa un lugar central en mi trabajo.
La investigación artística, lo onírico, lo sensible, lo orgánico y lo frágil conviven con lo material y lo técnico.
Crear una pieza es, muchas veces, tocar una idea y sostenerla en las manos. Y eso me resulta absolutamente fascinante.
Hoy vivo y trabajo entre Villa La Angostura y Buenos Aires.
Entre naturaleza y ciudad.
Entre silencio y movimiento.
Con una producción consciente, artesanal y en constante evolución.
Las colecciones no se cierran del todo: crecen, mutan, se transforman con el tiempo.
Como la vida misma.
AN VAN ESSO Atelier de Joyas es el espacio donde todo eso se encuentra.
Un lugar para quienes buscan piezas con carácter, identidad y una forma propia de estar en el mundo.
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